Breve, brevísima, reflexión sobre los videojuegos.

Los que me conocen bien saben que me gustan los videojuegos, y puede que los que no me conocen o creen conocerme, también. Es por ello que a veces son objeto de reflexión para mí, alguna vez incluso de brevísima reflexión, como la presente.

El tema es que los videojuegos siguen encendiendo pasiones, a favor o en contra. Y así como tengo razones fundadas para pensar que en general, las generaciones nacidas antes de 1970 demonizan en exceso esta forma de entretenimiento, últimamente me ha dado también por preguntarme si acaso las generaciones posteriores, entre las que se encuentra la mía, no pecamos de hacer justo lo contrario: ensalzar más de la cuenta, o no ser demasiado críticos con las cosas menos buenas del medio.

Tal vez sí, tal vez no, pero creo que tendremos que esperar a que pasen unas décadas más para valorar este fenómeno como se merece, ya desprovisto de ese aura de novedad que en cierto modo sigue teniendo. Quizás esa tan cacareada “evolución de los videojuegos”  (que muchos llaman “madurez”) no pase por poner tetas, violencia o reflexiones pseudofilosóficas a títulos concretos, sino por valorar el medio desprovistos de la exageración -en uno u otro sentido- y las encendidas pasiones que despierta lo novedoso, desde la mesura y la valoración global de ese todo -bueno y malo- que son nuestros queridos videojuegos.

Y ahora, si me permitís, voy a continuar mi partida a Mother 3.

Diario de desarrollo de Laila (III) hacia un corto animado

He estado asistiendo estos días a Prime The Animation, el festival de animación que se organiza en la universidad politécnica de Valencia. Hubo unas palabras pronunciadas durante la inauguración que se quedaron en mi cabeza: “celebrar la animación”. Y como quiero encontrar mi particular manera de hacerlo, ahora estoy involucrado en las etapas tempranas -tempranísimas- de pre-producción para un corto animado protagonizado por Laila. Para ello, he creído conveniente reorganizarme a todos los efectos, coincidiendo con esta nueva etapa de mi vida post-ciclo formativo que se acaba de abrir.

Ya construido el estudio en mi propia casa, pudo ser posible para Víctor y para mi reunir a 4 personas con ilusión y ganas de aportar al proyecto : Álex, Eric, Manolo y Miguel Ángel. Así, nuestro propósito con el cortometraje es el de realizar una breve introducción al personaje y su mundo, una especie de “Capítulo 0” de la futura serie literaria. De esta manera, el corto mostrará los trazos básicos de la personalidad de Laila y Blanca en una pequeña historia que deseamos imprimir de encanto propio, atractivo y cariño. En estos momentos estamos desarrollando el guión, por lo que pocas pinceladas argumentales se pueden mostrar por el momento; también algunos artes conceptuales que sí mostraré más adelante en esta entrada.

Además de esto, hay dos elementos importantes que el desarrollo de este corto ya ha aportado al proyecto Laila, y que van a marcar su futuro de forma decisiva. Tanto, que veo adecuado comentarlos brevemente por separado:

La importancia del entorno natural

Los que me conocen bien saben que adoro pasear por el bosque, no podía ser menos viviendo en un lugar rodeado de naturaleza. En uno de esos paseos, pensé en como tratar de reflejar este disfrute por el medio natural -por el medio mediterráneo, en particular- en el proyecto Laila. ¿Por qué el bosque mediterráneo para este proyecto? no solo por su cercanía como referente de primera mano; también por su importancia en relación al personaje protagonista: Laila, una niña tan cálida y alegre, no podía tener un medio mejor para vivir que el mediterráneo: ella es, definitivamente, mediterránea. Y así se reflejará en su propio entorno de pinos, ardillas, romero, chopos, luz blanca o amarilla, calidez tan brillante como la que ella irradia. Los colores vivos de estos bosques, unido a la paz que dejan fluir, transmiten un mensaje de alegre serenidad muy diferente a, por ejemplo, los fríos entornos que vi en Irlanda; los cuales también me conmovieron, pero creo que estos comunican otro mensaje diferente que no comulgan tan bien con Laila y su mundo.

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Renovación de la técnica

Desde el principio del proyecto, el lápiz de color ha sido mi principal aliado. Tal vez por influencia de las lecciones de dibujo académico en bachillerato y BBAA, el claroscuro con lápiz se impuso a cualquier otra solución. Sin embargo, desde hace meses que siento limitante tanta concentración en un único material gráfico. Me fui dando cuenta, también, de que la mancha era mi gran asignatura pendiente; en los últimos años he intentado trabajar la línea, pero siempre relegué la mancha a algo secundario. Con los nuevos lápices acuarelables que tengo (y que me gusta mezclar a veces con acuarela, tempera y demás material…) puedo ya lograr el acabado más suelto y pictórico que el proyecto necesitaba, además de con materiales como las cañas o los cepillos de dientes. No dejo de lado el lápiz y sus acabados, pero ahora me gusta combinarlos con manchas de color, goteos… y demás soluciones que creo que le hacen bien al proyecto. También me gustaría jugar más con las reservas de color, en especial de blancos y amarillos, con el objetivo de dar esa sensación de luz mediterránea que ya he apuntado, y que aún necesito mejorar.

Además, por una cuestión de tiempos, desde el equipo estamos estudiando la viabilidad de realizar parte del proceso de forma digital, siempre que resulte en un todo bien integrado. Sea como sea, el enfoque antiguo en el que primaba únicamente el lápiz para todo ya está quedado superado, lo cual es una buena noticia. Probablemente lo relegue a la resolución de algunos artes conceptuales.

Y hablando de artes conceptuales, a continuación, mostraré varios dibujos de arte conceptual para el cortometraje. Principalmente, son bocetos de escenarios que servirán para dar forma a los futuros fondos que necesitaremos para la producción. Todos ellos son escenarios diurnos que evocan naturaleza, a falta de crear otros bocetos para escenarios adicionales que aparecerán en el corto (la casa de Laila, escenarios nocturnos y oníricos etc):

 

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He aquí algunos artes conceptuales de elementos particulares, como fauna o flora:

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Pino mediterráneo.

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Asphodelus Phistulosus.

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Romero.

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Lotos.

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Manzanilla.

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Urraca.

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Algunos dibujos de expresiones y vestimenta de Laila y Blanca, que servirán para hacer las hojas modelo al completo (con hojas de rotación, proporción, lipsing…) de ellas y de otros personajes:

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Y por último, un par de bocetos de escenarios descartados, los cuales podrían ser utilizados en futuras producciones:

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La playa.

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La escuela.

En sucesivas entradas de este diario comentaré cosas aquí y allá, un poco de todo: qué roles tendrá cada miembro del equipo, fotos de los estudios, aspectos de guión, otros personajes, música, doblaje… también haremos excursiones al bosque para tomar apuntes y dibujar del natural. Hay mucho por hacer, y a buen seguro que la producción llevará un tiempo, pero huelga decir que no nos rendiremos. Así es como queremos celebrar la animación, siendo partícipes de un proyecto con el que disfrutamos y que estimamos tanto, reflejando en él, precisamente, la vida, el color y la calidez de un pequeño mundo en el que creemos. Sin pausa pero sin prisa y, ante todo, tratando de mantener esta alegre serenidad del mundo de Laila.

¡Eso es todo, y feliz día mundial de la animación! 🙂

Una travesía a Irlanda

Las vivencias importantes cimentan nuestro crecimiento personal y, en muchos casos, nos permiten ampliar nuestros horizontes. Cuando estas experiencias se viven en un mundo diferente, con personas diferentes, una lengua diferente… es inevitable que marquen profundamente, para bien o para mal. Afortunadamente en mi caso, ha sido para bien. Y es que he pasado todo el verano en la república de Irlanda, realizando las prácticas del ciclo en una escuela infantil de Dublín mientras vivía con una familia irlandesa afincada en Clondalkin, en compañía también de otro estudiante español. A pesar de las grandes diferencias, me costó poco aclimatarme a las circunstancias y durante unos meses dejé de ser Eduardo para convertirme en Éadbhard, la versión irlandesa de mí mismo, una personalidad que se suma a mi lista de alter egos en crecimiento.

Dicho esto, quisiera mencionar que esta entrada se va a apoyar más en la imagen que en la palabra. Y no es que tenga pocas anécdotas que contar, todo lo contrario, y cualquier interesado puede preguntar, pero me gustaría que, en base a las fotografías que voy a mostrar a continuación… imaginéis. En estos escenarios que vais a ver, he conocido a estupendas personas y experimentado grandes sensaciones; también muchos de ellos, paisajes que parecen salidos de un cuento, son evocadores por sí mismos. Otros parecen un poco anodinos, pero en el fondo son lugares diferentes a lo que conocemos, así que también merecen ser incluidos aquí. En estas fotos no vais a verme a mí, porque me gustaría que las hagáis vuestras. Así que os sugiero que os detengáis en cada imagen y penséis en vosotros mismos dentro de estos marcos ¿qué personas -o personajes- creéis que podríais encontrar aquí? ¿Qué situaciones os parece que podríais vivir? Y, en fin, muchas más preguntas que se os ocurrirán, cuya respuesta solo vosotros conocéis. ¿Preparados para construir vuestra particular travesía a Irlanda? ¡Allá vamos!

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Clondalkin, vista desde la parada de bus de Coldcut Road Harelawn.
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Calle O’Connell.
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Calle indeterminada cercana a O’ Connell, vista desde el segundo piso de un bus urbano.
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Camino en el parque de Sant Stephen’s Green.
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Casita en Sant Stephen’s Green.
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Jardines Iveagh.
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Camino en Iveagh.
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Interior de Tots & Co Nutgrove.

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Camino en el parque Fénix.
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Ciervos en el parque Fénix.

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Lago en el parque Fénix.
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Casas cercanas a Ballyfermot.
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Pub próximo a Ballyfermot.
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Río Liffey.
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Vistas hacia el sur desde Killiney.
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Dublín visto desde Killiney.
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Camino en Killiney.
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Playa de Bray.
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Bosque en Bray.
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Bray a vista de pájaro.
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Las montañas Wicklow vistas desde Bray.
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Camino a Greystones.
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Campos de trigo próximos a Greystones.

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Fachada cercana a Sant Stephen’s Green.
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Glendalough.

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Lagos de Glendalough.

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Mina abandonada en Glendalough.

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Acantilados de Moher.

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Costa cercana a los acantilados de Moher.

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Costa de Howth.

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Vistas desde Howth.
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Bullicio en Temple Bar.
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M.J. O’Neill.
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El río Liffey al amanecer…
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… y al anochecer.
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El arco iris visto desde la calle Talbot.

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Catedral de San Patricio.
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Granja en las montañas Wicklow.
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Camino en Wicklow.
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Escondite de leprechauns en Wicklow.
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Vista de Dublín desde Wicklow, con incendio de regalo.

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Parque de Corkagh.

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Para complementar esta travesía a Irlanda, solo quisiera reseñar de palabra -y con algunas imágenes- una de las mejores cosas que pude ver durante mi estancia en la isla, y que a buen seguro os hará imaginar aún más que las imágenes anteriores.

Andaba yo por el parque de Marlay volviendo hacia casa después de una larga excursión cuando, de repente, vi esto:

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Al verlo, recordé de inmediato aquello que una vez me dijeron: que existía un árbol de las hadas en ese parque. La multitud de puertecitas y ventanitas que vi en aquel tronco me hicieron pensar que, en efecto, estaba ante aquel árbol, la morada de los seres feéricos.

Lo que más me llamó la atención de esto, sin duda, era el propósito del árbol, que no era solo el de poder servir de casa a las hadas. Es costumbre que los niños depositen juguetes y otras cosas de ofrenda en este árbol, que es un punto de encuentro para rendir una especie de culto infantil a los seres de fantasía. Inclusive encontré misivas, que las criaturas depositan allá para la lectura de un hada que no es un hada cualquiera, sino el hada de los dientes, el equivalente a lo que aquí sería el Ratoncito Pérez.

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Algunos niños realizan sencillas obras artísticas como ofrenda.
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Una traducción aproximada de esto vendría a ser: “Queridas hadas ¿podéis coger el diente por favor? Querida hada de los dientes, cuando pierda mi próximo diente, podrías intentar darme lo suficiente para comprar un reloj? con amor, Riona, besos y abrazos”
1
“Hola a todas, mi nombre es Fionn. Por favor, cuidad a nuestro gato si venís de visita”
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También hay quien deja chupetes como regalo a las hadas.

¿Es esto una obra de arte colectiva y en constante evolución, un vestigio de los cultos celtas, o quizá ambas cosas a la vez? No lo tengo claro, pero sí que tengo la seguridad de que encontrar esto de repente fue algo maravilloso, excelso… fascinante en toda su expresión. La guinda del pastel a todo un día de largos paseos por las montañas Wicklow, un pequeño premio al esfuerzo vertido en aquel sábado de finales de agosto a donde fui, por cierto, a un pico llamado Fairy’s Castle. Eso que llaman cordura me debería hacer pensar que todo fue una casualidad, pero me gusta pensar que tal vez pudo haber algo de sutil magia aquel día. A veces me gusta imaginar de forma un poco romántica y alocada, y la verdad es que resulta aburrido creer que aquello solo fue una casualidad, aunque no soy ni por asomo alguien supersticioso. Pero si un poco, como sabéis, espiritual.

En fin, como conclusión, el hecho de verme en otro país y fuera de mi zona de comfort, me ha supuesto un cierto ejercicio de independencia que he agradecido profundamente. Era necesario. Puedo decir ya con seguridad que, al fin, he aumentado mi confianza en mi mismo. Y así, uno de los últimos días le declaré mi amor a una irlandesa, en la que debió ser la declaración más torpe de mi vida. Claro está que no sucedió nada, pero el hecho en sí mismo de realizarla ya fue satisfactorio para mí. Me atreví a hacerlo y acepté las circunstancias, cosa de la que me siento orgulloso porque mi yo del pasado no hubiese sido capaz de hacer nada de eso, y así Éadbhard ha conseguido que pueda vencer a la timidez, al menos parcialmente. Y aunque quisiera viajar más, volver a Irlanda siempre será una opción a tener en cuenta, porque estas cosas no se olvidan. Estos escenarios, y otros tantos, persistirán en mi memoria como aquellos en los que pude sentirme un poco menos atado, más libre y realizado; aquellos lugares donde, al fin, pude descansar un poco de las jornadas maratonianas de los últimos meses y volver a conectar un poco conmigo mismo. Apenas dibujé en Irlanda, pero porque no era el momento, la ocasión merecía que, simplemente, me dedicase a habitar y descubrir nuevos horizontes. Nuevos y verdes horizontes que espero volver a conquistar, feliz, en el futuro.

Me despido poniendo una de mis canciones irlandesas favoritas, interpretada por los incombustibles Kilkennys ¡hasta pronto!

Palabras bicicleta

Os lo dije, os dije que este año 2017 iba a hacer muchas cosas; sin embargo, durante los últimos meses no he ido al ritmo que quería, quizá porque carezco de un vehículo en condiciones en estos momentos. El motivo de esto no será, desde luego, que en nuestro garaje común -la lengua castellana- no tengamos muchas bicicletas por usar, nuevas o viejas. Estas son las palabras bicicleta.

Así designo a aquellos vocablos que empiezan y terminan por la letra O. El castellano, además de ser bello idioma, posee una extraordinaria riqueza léxica nunca lo suficientemente valorada. Así, los hispanohablantes podemos disfrutar de una notable variedad y calidad de estupendas bicicletas. Hete aquí algunas de ellas:

OsO

OrO

ÓseO

OdontólogO

OtorrinO

OstrogodO

OnésimO

OrtO

OratoriO

OchO

Cuanto más larga sea la bicicleta en cuestión, más personas tendrá capacidad de cargar, claro. De hecho, la palabra OdOntOlOgO tiene nada menos que cinco O’s para poder soportar el peso de los otros cinco ciclistas que pueden sentarse en el resto de letras. Además, el uso de mayúsculas o minúsculas puede proveer modelos de bicicleta vintage. Sí, aquellas del siglo XIX que todos hemos deseado pedalear alguna vez:

osO

orO

óseO

¿Pero qué bicicleta elegir de entre todas? Es un difícil elección… si bien montando en OrO, en OrnamentadO o en ÓpalO puedo ser la sensación del barrio… también dicen que OnanismO es el modelo más placentero o que con ObscurO puedo pasar desapercibido en mis rutas nocturnas. Por otro lado, no es nada recomendable intentar montar en un OsO (salvo si te llamas Vladimir Putin) en un ObispO (aunque estos, a su vez, suelen gustar del modelo OratoriO) o en OcasO (modelo famoso por caerse a pedazos). Yo al menos no lo intentaría…

Pero ¿y si intentásemos ir más allá? Quizá puedan subir más personas en unidades lingüísticas mayores con más O, por lo que puede ser posible crear vehículos de mucha más envergadura. O podríamos afirmar, incluso, que pueden existir frases bicicleta, por ejemplo.

Por eso me he decidido a escribir un texto bicicleta, que es este mismo que tenéis delante de vosotros. Y por lo dispuesto declaro este texto bicicleta, compuesto por muchas otras bicicletas de diferentes clases, como un texto bicicleta de uso público. En este texto bicicleta, muchas personas podrán sentarse y participar juntas de una gran travesía sin un rumbo claro, de entre las cuales, espero, haya algún mecánico para arreglar los posibles fallos de ortografía, puntuación, redacción… que pueda tener.

Este texto bicicleta, como todo escrito, tiene un punto (.) al final que no es otra cosa que una piedra para mantener el texto bicicleta firme con el fin de que no se despeñe por el barranco. Ahora es vuestro turno, si queréis, de acomodaros en este texto bicicleta junto a Obispos, Ostrogodos, Osos y demás farándula y adentraros a la aventura pendiente abajo. Esto no se trata, como dice el dicho, de “Poner la primera piedra” sino de hacer todo lo contrario. Lanzaos, cread libros bicicleta, enciclopedias bicicleta, bibliotecas bicicleta… escribid y dar forma a obras en las que merezca la pena querer aposentar el trasero.

Estado actual de las cosas

Hace un tiempo que no publico por aquí, ni en otros blogs donde se requiere mi presencia. La razón de ello es que me he querido tomar un descanso del ordenador, y es que la enorme presión a la que me sometí en mis últimos días de clase ha hecho cierta mella en mis ánimos por escribir. Estos meses pasados he dibujado más, he salido más, con amigos, incluso yo solo por la naturaleza -sana costumbre que nunca he dejado de practicar, por otro lado- y con la sensación de que, de algún modo, estoy inmerso en una etapa de transición.

Por un lado, me estoy preparando para hacer mis prácticas del ciclo de educación infantil en Reino Unido. Allá iré el mes que viene y me quedaré a vivir con una familia británica unos 75 días. Una experiencia, espero, que sea positiva a todos los niveles. Ya os contaré.

Por otro lado, de todo lo que quería hacer este año no tengo claro que termine por hacerlo toooodo… creo que este 2017 me voy a tomar las cosas con bastante más calma, lo necesito mucho. Plup, Olas en mi peonza… continúan paralizados a la espera de un mejor tiempo y mejores ideas para impulsarlos. En cuanto al proyecto de juego, va avanzando medianamente bien. Tenemos un borrador de las mecánicas jugables y estamos tratando de crear un personaje principal, cosa que está llevando más de lo previsto, pero confío en que pueda salir algo aceptable.

Entre tanto, Víctor, Álex Tal Cual (viejo colega de BBAA) y servidor estamos preparando lo necesario para crear un cortometraje animado de Laila. Ya tenemos montado un humildísimo estudio en mi propia casa, hemos rescatado apuntes y libros de interés, creado una especie de capturadora casera… estamos tratando de escribir un guión y nos gustaría empezar a animar en agosto, cuando llegue de Reino Unido. Queremos procurar seguir todos los pasos para crear un buen corto animado; no esperamos hacer una obra maestra, pero sí algo, como mínimo, solvente dentro de nuestra capacidad como creadores jóvenes. Sé que esto va hacer retrasar el desarrollo del libro todavía más, pero teniendo en cuenta que el corto será un material promocional del proyecto y que nos gustaría llevarlo a festivales de por aquí, creo que el retraso está justificado. Además, mi ilusión personal por verla en movimiento, a color, con doblaje, música, y una buena historia es, si cabe, mayor que cualquier cosa aquí mencionada… mis principales esfuerzos continúan estando en este proyecto, y así seguirá siendo. En el diario de desarrollo contaremos más cosas cuando tengamos material sólido para mostrar.

Y eso es todo. Tal vez la siguiente entrada tarde en llegar, o tal vez no. Pero lo cierto es que voy a despreocuparme más, medir mejor los tiempos e intentar reanudar el hábito de escribir calmadamente. Voy a dejar de obsesionarme con la productividad y la periodicidad para darle a cada cosa su tiempo de cocción necesario. Quiero hacer muchas cosas y quiero que todas salgan bien… decía al principio que es posible que me encuentre en un momento de transición, pero ¿hacia donde? No lo sé con seguridad, pero pienso que los buenos caminos -las buenas travesías- son aquellas que se realizan sin saber bien hacia donde llegar, incluso sin una meta fija, solo dejándome llevar por el devenir de los acontecimientos. Calmadamente, sí, pero sin pausa.

¡Hasta más ver!

El blog cumple 2 años, y yo 24

¡Saludos a todos!

¡Vaya, cuanta gente veo congregada hoy! veo a Laila, Blanca, ClaveCol, los abuelos… Octopling, Rigoberto Pigmento… ¡Vaya, están llegando también Teo y Zoe! ¿Y esos que veo subidos a un carrito de la compra son la familia de la botigueta del barri? ¡Y el mismísimo Burbrujo con sus fantasmas burbujeantes! sin olvidar a las hadas, Brisa y Sofía… me alegro mucho de teneros reunidos aquí, queridos amigos.

Hoy celebramos doblemente mi cumpleaños y el segundo aniversario del blog, un proyecto al cual le tengo una enorme estima personal. Podría decir que toca hacer balance del pasado ahora que cumplo años, y blablabla… pero esto ya lo hago bastante a diario así que me gustaría evaluar qué planes de futuro me esperan para 2017, que por cierto lo tenemos aquí al lado.

Para el año que viene me gustaría remodelar seriamente la estética de esta casa y añadir categorías, tags… y esas cosas que tienen los blogs serios. También quisiera incluir, además de mis habituales reflexiones sobre arte y educación, unas cuantas reseñas de libros que lea, películas que vea o juegos que juegue… o pensamientos sobre política o sociedad. Creo que es el momento de convertir Las Travesías de Edu en algo más amplio, tal vez menos compacto pero no por ello menos personal.

Y en cuanto a lo demás, tengo multitud de cosas que me gustaría hacer: además de mis proyectos de cuentos, me ilusionan dos iniciativas de juegos: uno de cartas con mi estimado amigo Andrés Medina y otro de videojuego junto a él y los miembros del foro del Tio Travis. También tengo muchas expectativas puestas en mi proyecto final de ciclo que versará sobre una idea que comentaré de forma extensa aquí más adelante. Y por supuesto, no me olvido de Laila: con todo, ella siempre será lo más ilusionante… para el año que viene me gustaría terminar su libro y realizar junto a Víctor y Alex Tal Cual (coleguita de la facultad) un auténtico booktrailer animado del libro de Laila. Para ello, la intención es montar un modesto estudio de animación en casa con las dos mesas que dispongo (sí, ahora dos) la humilde capturadora y los casi 2000 folios de bajo gramaje cortesía de Eduard Joanes (como la mesa nueva). Con él también quiero, además, animar cosas para un videoclip.

Parece un montón ¿verdad? pero 365 días darán para mucho… 365 dulces días. Con todo esto, lejos de agobiarme, me ilusiono aun más… pronostico que 2017 será un año para recordar. Espero, de verdad, que así sea. No soy supersticioso en exceso, pero se dice que el 7 es número de buena suerte… si eso es verdad, deseo que haga su magia el venidero año…

Para celebrar este doble aniversario, mostraré tres recientes obras:

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Collage: “La vida se pasa pintando”

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“Goku Super Saiyan 3”

Este es un encargo para un viejo amigo que me pidió expresamente un Goku. Aunque no soy especial amante de la conocida obra de Toriyama, este ejercicio fue algo bastante estimulante. Siempre es enriquecedor probar cosas nuevas de vez en cuando, pero sin perder el sentido de uno mismo: por eso, tanto el sombreado como la línea se lo improvisé a mi manera. Me han llegado a decir que este dibujo parece una fusión entre el estilo de Toriyama y el mío, y eso está bien.

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Y este dibujo, para mi tan especial… a Laila le encanta, cuando duerme, escuchar como el viento pasa por las copas de los árboles y las cortinas de su ventana… ¿cual será el sueño en el que navegará esta vez, mecida por el viento que mueve su barquito imaginario? ¿qué dibujo de la máquina de los sueños conquistará esta vez? preguntas cuyas respuestas solo ella conoce, por eso sonríe antes de caer profundamente dormida. Lo cierto es que a mi, como ella, también me encanta como un pequeño gran placer escuchar ese sonido tan natural cuando estoy en la cama. Tengo la fortuna de contar con pinos en mi jardín, muy próximos a mi ventana, y por eso en ciertas ocasiones puedo ser partícipe de estos momentos tan especiales. Recordad, como dije en la anterior entrada, que ella es reflejo de mi sentir y no únicamente en los ejercicios de animación…

… también, por supuesto, lo es de mi sueños más dulces. Esos que tengo yo también por la noche y por los cuales sonrío como ella, esos que no solo la involucran a ella sino que también tratan acerca de otros proyectos distintos, otras personas, colaboraciones… como todos aquellos que he descrito ya, y que espero cumplir este venidero año y los siguientes.

¡Hasta la próxima entrada, y gracias a todos por asistir! y por favor, salid con orden (sobre todo tu, Burbrujo, y tu séquito burbujeante)

Diario de desarrollo de Laila (II) la animación en Laila

Si alguien me preguntara, por un casual, cual es una de las mejores cosas que tuve el placer de hacer a lo largo de mi carrera de Bellas Artes, le respondería sin dudar que la animación es una de ellas. Desde pequeño me han encantado los dibujos animados, y la idea de poder crearlos me seducía poderosamente al entrar a la universidad. Por ello, durante algún tiempo en la facultad traté de aprender algunas nociones básicas de animación que he ido poniendo en práctica con el tiempo logrando, de momento, algunos modestos resultados. Acabada ya la carrera, y con el fin de practicar más en casa para aprender por mi propia cuenta, estuve construyendo junto a mi padre una auténtica mesa de animación casera durante meses, ya perfectamente funcional:

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Así, he estado haciendo estos meses algunas prácticas de animación con Laila (tanto en la mesa casera como en la propia facultad), de las cuales he logrado terminar, por el momento, una de escasos segundos:

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Esta pequeña animación ha sido desarrollada simultáneamente al prototipo del libro de Laila, y no únicamente para fines de mejora técnica del dibujo y la animación. Tenía también la necesidad de crear un vídeo de escasos segundos donde el movimiento de Laila reflejara claramente su forma de ser para verla, por fin, manifestando movimiento en la pantalla de forma fiel; donde lo que se viese fuese ella en estado puro de forma totalmente inconfundible. Pero además de todo ello, hay otra motivación que me ha llevado a crear ésta y otras animaciones en paralelo al libro ilustrado, en este preciso momento. Acomodaos y dejadme que os la relate desde el principio…

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 Si algo amo del proceso tradicional de crear un dibujo a mano es esa conexión total que se puede dar entre la acción de dibujar, de mover el lápiz, y el resultado final. Me gusta pensar que un trazo enérgico, dibujado con fuerza y decisión, puede servir para enfatizar el ímpetu, la furia o incluso la cólera de un personaje. También me gusta pensar que otro trazo más fino, claro, realizado con calma y lentitud, puede reforzar la personalidad del personaje más tímido o retraído. Así con tantos otros ejemplos; todo ello emana directamente de las manos, quienes según su acción de trabajar de un modo u otro la línea (u otros elementos gráficos, como la mancha) pueden transmitir en el dibujo una actitud determinada que tratan de imitar de forma más o menos honesta, pero definitivamente humana. De esta manera, tanto el proceso como el resultado van indisolublemente cogidos de la mano (¡vaya, nunca mejor dicho!) dando como fruto una conexión sincera y palpable en el propio dibujo. Lo dibujado transmitirá de forma clara el movimiento del artista, la actitud manifiesta, si está bien ejecutado, y eso le da al trabajo de la animación tradicional una cercanía, un calor, que adoro profundamente. Creo que refleja de forma más genuina la idea de movimiento humano por el proceso que conlleva, donde se impregna desde la primera hasta la última fase dejando un resultado final que lo continúa irradiando. Y para mí, esto tiene mucha importancia…

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Esta idea de reflejo del movimiento humano de forma directa no podría entenderse, en efecto, sin movimiento de forma literal. Y no únicamente de las propias manos… todo el cuerpo, absolutamente todo, ayuda para crear la animación. Por eso, antes de hacer una animación trato de moverme como lo haría el propio personaje (dentro de mis limitaciones, claro), tener un espejo cerca y repetir el movimiento a animar tantas veces hasta que por fin haya sido interiorizado… todo con tal de sentir que hay vida y debe ser exteriorizada de la forma más cercana posible; si no se vive no es posible hacerlo bien ¿significa esto que tuve que dar vueltas y vueltas a mi cabeza antes de hacer la animación pertinente? Exacto, ¡y he de decir que me maree un poco, también! pero siento que finalmente mereció la pena. Cualquier cosa que veáis que ella hace en las animaciones, cualquiera, es un reflejo directo de algo que habré practicado antes una y mil veces¹. De modo que no solo la veréis a ella en las animaciones, en cierta manera me veréis a mí mismo en ellas también.

Así, para mí la animación es sinónimo de movimiento en todo su significado y extensión. Su preparación, su práctica, su resultado… todo es movimiento y corporalidad en su expresión más amplia, sin barreras ni cortapisas de ningún tipo. Pero siempre me gusta pensar en el movimiento de una forma más amplia, no solo como fenómeno físico, sino también como idea de fluidez en el sentido más general de la palabra. El movimiento también como agilidad mental, como divergencia, como algo que puede inspirar un dibujo inerte, también ¿por qué no? como una forma de ser vitalista y enérgica ante la vida. Creo que Laila es un personaje que simboliza movimiento en toda su plenitud… ella, una niña tan despierta, viva, perspicaz… ella, quien quiere vivir al máximo, salirse de los límites y cuestionar todas las barreras para crear puertas en su lugar y no parar de reinventarlas por el camino… ella, cuya actitud vitalista e inteligente me alumbra mas que nada y me fascina tanto hoy como el primer día. Laila es puro movimiento, por eso encuentro que la animación tradicional es un medio natural e idóneo para ella, donde se mueve como pez en el agua de una forma que jamás imaginé.

Al fin, ella ya está aquí animada, pero ¿que es esta animación sino el reflejo de mí mismo, de mi propio movimiento, de la actitud que quiero tener? miro este reflejo, este espejo mágico de nosotros mismos que puede ser la animación, y no solo veo a Laila. Veo también lo mejor de mí mismo, aquello que muchas veces me cuesta darme cuenta de que está ahí pero ella especialmente, con su vida, logra que lo vea con claridad.

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Es por esa razón por la cual he estado haciendo algunas animaciones de ella en paralelo al desarrollo del libro. Porque verla a ella en movimiento, en un medio como el animado que es movimiento puro (su casa) y que además me ayuda a ver reflejado aquello más positivo de mí de una forma fiel, es algo que me inspira muchos ánimos para seguir remando hacia adelante junto con Víctor este barquito que navega contra viento y marea, cuya vela es un resto de sacapuntas, y que recibe el nombre de Laila. Estos ejercicios son un potente apoyo para el proyecto en general y para mí en particular, y es que siempre he sido una persona un poco lenta para todo, en general… cuanto me gustaría ser más rápido muchas veces, por eso necesito un impulso definitivo, más movimiento ¿Y quién mejor que ella para facilitarlo? ¿Qué mejor impulso que este espejo tan humano y lleno de vida como la animación, donde ella me tiende su mano para continuar siguiendo mi propio camino, esta travesía tan bella que es el proyecto Laila?

Me encuentro en un momento crucial en mi vida. Tengo también muchos otros proyectos que estimo y que quiero desarrollar, tanto para pequeños como para grandes, y no quisiera animarla únicamente a ella ni muchísimo menos. Pero Laila es el más querido de todos ellos, porque ella con su vida consigue que me sienta mejor. Víctor y yo llevamos varios años intentando avanzar en su proyecto y creemos que aun necesitará su tiempo de desarrollo, pero nunca tiraremos la toalla (ella nunca lo haría), y estos ejercicios son algo que ayuda para no dejar de continuar (pero tampoco quiero centrarme demasiado en ellos para que no se ralentice el desarrollo del libro mas de la cuenta, claro está)

Todo aquel que ha animado sabe lo trabajosa y ardua que es esta actividad. Pero también, lo increíblemente agradecido que es el hecho de ver movimiento de tus propios dibujos. Es una recompensa al trabajo de horas, y al menos yo, me siento increíblemente feliz cada vez que veo, ¡por fin! movimiento en la pantalla; sin duda disfrutar de esto se ha convertido en uno de mis grandes placeres personales. Como el agricultor que trabaja su tierra, planta sus semillas y trabaja días hasta que ve por fin esos pequeños brotes de donde aparecerá la planta de sus sueños, es esa sensación de felicidad la que me causa animar, una felicidad genuina que finalmente aparece derivada del trabajo constante, esa que se hace esperar pero merece la pena, a modo de suculento premio. Puede ser, también, esa felicidad que ella lleva por bandera y que hace que agite al viento su melena, sin parar y de forma despreocupada… o esa que ella logra después de tanto luchar, siempre valiente y decidida, pues la animación es un proceso que requiere tenacidad, como la de ella misma en tantas y tantas aventuras… Porque nada mejor que ella para reflejarme a mí mismo, mis anhelos, mis deseos, mi sentir. Por todo ello la animo ahora y lo seguiré haciendo para siempre.

¡Hasta la próxima entrada, y feliz día mundial de la animación!


¹Aunque tampoco descarto hacer animaciones más espontáneas y menos preparadas en el futuro, utilizando la técnica de la animación continua y no tanto la animación pose a pose. Veo posible que esta técnica pueda capturar mejor el alma espontánea y juguetona de Laila, pero esto es algo que estudiaré (y comentaré) detenidamente en otra entrada de este diario de desarrollo, así como también otros planes futuros referidos a la animación en Laila.

Diario de desarrollo de Laila (I) Una introducción

¡Hola a todos y todas!

A Víctor y a mí nos gustaría daros una calurosa bienvenida hoy ¿por qué? Porque esta entrada marca el inicio de una serie sobre el desarrollo del proyecto Laila que iremos actualizando de tanto en cuando. A partir de ahora, el Diario de desarrollo de Laila, junto a la ya existente Laila viaja a… serán las dos series de entradas referidas al proyecto que podréis encontrar aquí. Así, a lo largo de varias actualizaciones periódicas de este diario comentaremos detalles del proyecto además de nuestras ilusiones, pensamientos y dificultades.

El pasado 2015, Laila avanzó viento en popa gracias sobre todo a experiencias como las llevadas a cabo en el Vicente Gaos o en FPN. También el TFG ayudó mucho a definir un formato definitivo para la serie, sobre el cual estamos desarrollando. No sabríamos decir cuando acabaremos por completo este primer libro de la serie literaria Laila (si sabemos que su prototipo estará pronto), pero tenemos claras nuestras bases de trabajo y, sobre todo, que vamos a darle todo el amor y toda la energía positiva que tengamos nos cueste lo que nos cueste. Si queremos que Laila ayude a sacar lo más positivo de las personas, tenemos que empezar por sacar todo lo positivo de nosotros mismos en su desarrollo; sabemos que es un desafío, extenuante y prolongado, pero ya produce ciertos frutos visibles por fin. Y por supuesto, esto nos anima a intentar navegar más lejos… siempre con renovadas ilusiones e intentando ser tan perseverantes, valientes y apasionados como ella misma lo es…

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Y es que el proyecto Laila es para nosotros un sueño, un dulce sueño del cual no queremos nunca despertar. Y nos gustaría que fuera un sueño también para los demás, nos gustaría que Laila fuera una niña que fácilmente uno podría querer tener como amiga, o hermana, o hija, o prima, o sobrina… nos gustaría que sus mundos y personajes fuesen algo que muchos podrían querer conocer; entrañables, vivos, llamativos… A ese respecto, Víctor tuvo una idea magnífica hace un tiempo: poner en cada libro, antes de empezar la historia, una página con la siguiente frase:

Este libro es soñado por

…………………………………..

Una frase que invita a soñar seguida de una línea donde cada uno podrá escribir su nombre, para hacer la experiencia más personal si cabe. Será una declaración de intenciones, porque como ya se ha dicho, nuestra voluntad es que este proyecto sea un sueño para cuantos más mejor. Un sueño como lo es para nosotros; un sueño como los que ella misma vive gracias a la maravillosa máquina de su abuelo. Laila os tiende su mano desde el principio para que cada uno de vosotros viváis el sueño con ella también. Para cruzar con ella la puerta (que no ventana) que nos abre con su energía. Por que ¿no es acaso similar el movimiento de pasar la página de un libro con el de abrir una puerta? ¿no son las páginas de los libros pequeñas puertas sucesivas que vamos abriendo hasta el final, cada vez entrando más y más, intrigados por lo que puede pasar con los personajes y su mundo?

Laila pensativa

Nuestros planes próximos para el desarrollo de la serie pasan, sobre todo, por continuar con su primer prototipo: Laila en la Galaxia Musical, estamos trabajando codo con codo para desarrollar a todos los personajes y plantear como será el diseño gráfico e interactivo de la serie, así como las actividades que de ella se proponen (y como se verá en otros capítulos del diario, estarán fuertemente relacionadas con el libro en sí, formarán parte de un todo indivisible). También estamos tratando de resolver la narrativa y estamos haciendo un cuestionario de preguntas y respuestas sobre Laila que de momento nos lo quedaremos nosotros, pero podríamos publicarlo en una entrada del diario más adelante.

La historia del primer libro es aquella que ya se pudo ver de forma resumida el año pasado en este blog, en la cual Laila descubre el invento de su abuelo y viaja por primera vez a un dibujo propio, donde conoce a personajes como los Astromúsicos. En cada libro de la serie, la muchacha viajará a un dibujo-sueño diferente, posteriormente con amigos (de los cuales hablaremos en siguientes entradas) para más tarde otorgar otros usos a la máquina más allá de fines meramente recreativos. Su relación con este invento le permitirá descubrirse mejor a sí misma y al mundo que le rodea, le ayudará a crecer y a desarrollarse mejor como personita. “¿Y si puedo utilizar los dibujos-sueño para reflejar posibles soluciones a problemas reales?”, “¿y si los uso para ver otra perspectiva de las cosas?” Laila llega a preguntarse estas cosas. Así, las experiencias a través de los dibujos harán que madure y vea el mundo con otros ojos.

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Pero esta evolución no sería posible sin un espíritu siempre inamovible en su carácter: Laila es, ante todo, una niña audaz, valiente y arrojada. Siempre quiere intentar ir más allá, cuestionar todo lo que ve y pensar de forma divergente, es inteligente y perspicaz. Intenta buscar razones para cuestionar, y su imperfección natural hace que pueda no encontrarlas siempre o equivocarse, pero esos errores los comete por que no deja de experimentar y hacer cosas. Y como niña de 9 años ya comienza a ser consciente de su persona; siente una necesidad acuciante de expresar, crear y ser autónoma y ve en el arte (muy especialmente, el dibujo) su medio natural para reflejar este espíritu, para paliar su necesidad y reafirmar su alma dinámica, espontánea e inconformista.

Y es que dibujar para Laila es una necesidad como comer o dormir, es su ABC personal, y su intenso animismo hace que sienta la vida de lo que dibuja e intente cuidarlo con celo y cariño, siempre con sus manos… porque ella también tiene sus pequeños cuentos con sus amigos imaginarios (las historias de Octopling, del capitán Patanegra…) ¡e intenta poner todo su amor y toda su pasión en ellos! No sabéis cuanto, se entrega ilusionada y se deja llevar, pues es consciente de que su arte le representa, quiere que se vea de quien han salido ¡y todos tienen su sello personal! Es una artista de corazón, se arroja a la creación y su imaginería personal fluye sin pausa… siente los colores, traza cada línea con entusiasmo, Laila vive la creación intensamente  “mi nieta es despierta y soñadora a partes iguales” dice su querido abuelo, y nosotros creemos que razón no le falta… y cuando descubre el potencial de la máquina de su abuelo, su inicial carácter creativo, valiente y soñador se multiplica hasta el punto de desbordar de dibujos la casa-sacapuntas de sus abuelos, como vemos al final de la primera historia.

Estos son varios dibujos de ella de los últimos meses. Forman parte de unas hojas-modelo pensadas para animación, de momento solo de ella, pero queremos subir de más personajes de su serie y mostrarlos en futuras entradas de este diario:

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Y esta es una nueva ilustración a color:

Copia de Copia de  Laila peinada

Tras esta introducción de carácter general, en las siguientes entregas del diario hablaremos sobre la construcción del guión, cuestiones sobre diseño interactivo, sobre animación, música, otros personajes, tratamiento gráfico, la relación puertas-ventanas, narrativa, actividades… desde luego, es mucho lo que queremos compartir con vosotros y lo haremos gustosos en este diario. Y como se puede ver a través de las experiencias prácticas, nosotros no queremos que este se quede en un proyecto únicamente literario sino que también queremos llevarlo a una dimensión educativa para que personas de todas las edades (no solo niños, pero si principalmente) creen, imaginen y compartan casi tanto como nuestra querida Laila.

Antes de terminar, me gustaría dar paso a unas palabras de mi apreciado amigo Victor Andreu…

La verdad es que poco más tengo que decir que no haya sido ya dicho, Edu ha descrito muy bien todo lo que significa Laila no solo para nosotros sino también para todos aquellos futuros lectores que nos acompañen en este viaje cargado de sueños. Apenas hemos comenzado y ya se siente como si fuera parte de nuestras vidas, llevamos solo el principio y sin embargo vemos el futuro como si estuviera en la palma de nuestras manos, ya que sabemos todo lo que Laila es capaz de hacer y nos morimos por que eso llegue a vuestras manos y os haga reír, llorar y sentir lo mismo o más que a nosotros, que Laila sea una experiencia única, qué os haga querer imaginar, ir más allá de lo que nunca habéis ido en vuestros pensamientos y, tal vez, solo tal vez, que sea parte de vuestro corazón igual que es parte del nuestro. Este es el principio real de algo que llevamos planeando y dándole forma varios años. Espero que os guste.

Y por último (¡ahora si!), quisiéramos decir que para nosotros, este proyecto puede ser como un barco que, contra viento y marea, no dejará nunca de navegar constantemente. La tripulación de este barco no solo somos nosotros dos, sino todas aquellas personas que se han involucrado de un modo u otro en Laila y por supuesto las que están por llegar. Somos una tripulación pequeña pero decidida, pues estamos comandados por la mejor de las capitanas, ¡A sus ordenes capitana, estamos listos para zarpar de nuevo! ¡Y de nuevo nos reencontraremos con vosotros en una futura entrada, hasta la próxima!

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De vuelta al Vicente Gaos

En mis últimas prácticas con niños pequeños –también las ultimas del curso- llevadas a cabo a finales de mayo y principios de junio, decidí retornar a un centro familiar para mí, el colegio  Vicente Gaos. Si recordáis, es la escuela donde llevé a cabo unas inolvidables actividades sobre el proyecto Laila bajo la tutela del entrañable Rafael Ausina. Parece que el maestro se jubilará pronto, en mi opinión puede hacerlo tranquilo y con la cabeza bien alta, es un gran profesor y una mejor persona. Cuando hagamos una presentación del libro de Laila, él estará invitado no… invitadísimo. Se lo merece.

Volviendo al tema, el Vicente Gaos es un colegio público en el que, además de primaria, se encuentran varias aulas de infantil. Fue a ellas donde me dirigí, en concreto a dos aulas de 3 años llevadas por dos chicas, María y Teresa. El trato que me dieron fue muy cordial, me sentí prácticamente como en mi casa en todo momento y no tuve ningún problema en mi relación con ellas; por suerte no puedo quejarme de ello. Lo que me gustaría reseñar ahora es una serie de reflexiones que me suscitaron estas prácticas a partir de cosas que vi e hice en el transcurso de los días. Para hacer más llevadera la crónica, la dividiré en pequeñas partes.

Intentando educar en Nunca jamás

Desde el primer día jugué mucho con los niños, lo cual se tradujo en una buena sintonía con ellos y un recibimiento por su parte bastante caluroso, especialmente en las horas de patio (no me gusta llamarlas “recreo”) donde prácticamente no me dejaban ni caminar. Me seguían como un séquito allá donde fuera y yo me sentía como Peter Pan con los niños perdidos en la isla de Nunca Jamás. El problema de esto era que, a la hora de estar en clase, a algunos les costaba hacerme caso o tomarme en serio. Finalmente lo hacían, pero a otros les costaba un poco asimilarlo, supongo que tenían en mí una imagen demasiado desenfadada que hacía que les costara un poco aceptar que debían hacerme caso a la primera. Aquí se desveló un problema de equilibrios y una tensión dentro de mí: yo por un lado, no quiero dejar de jugar con ellos pero tampoco quiero que se porten regular en otros momentos tal vez menos distendidos. Debo saber marcar normas de convivencia para que ellos aprendan a vivir en libertad cuando sean mayores. Para mí, se trata de enseñar a los pequeños las bases de convivencia humana para su vida futura en libertad responsable, autónoma y respetuosa con los demás. Esto está plenamente relacionado con mi forma de entender el anarquismo, algo de lo que me explayaré en el futuro.

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El equilibrio del educador

De estos hechos he aprendido que, para ser educador infantil, hace falta un gran equilibrio entre la responsabilidad adulta de hacerte cargo de un grupo de niños y un cierto espíritu infantil que uno debe poseer para tener empatía con ellos, algo básico para ayudarles o para saber plantear un buen ambiente, para jugar, crear junto a ellos… La figura del educador infantil es, pues, el paradigma de lo que yo siempre he querido conseguir en mi vida diaria, un equilibrio que tal vez aun no haya llegado del todo para mí pero cada día pongo todos mis esfuerzos en que llegue. Creo que cada día estoy más cerca de ello y experiencias como éstas en el Vicente Gaos me ayudan a conquistar este objetivo vital.

Lo menos bueno

Durante las prácticas vi también alguna metodología que me gustó menos, pero no culpo a nadie de ello pues sé que se intentaban llevar a cabo con buena intención; además, son cosas un poco “endémicas” que he visto también en otros centros en los que he estado. La enseñanza de doctrina religiosa en niños tan pequeños (y en centros públicos) y el gran protagonismo de las fichas para mí son realidades un poco incómodas, pero no puedo negar que existen, así como tampoco puedo negar que de su observación también he aprendido cosas. Por qué no solo de lo bueno se aprende, también de aquello que nos parece menos bueno. Si queremos proponer modelos educativos alternativos no podemos escondernos ante otros, sino conocerlos para aprender y poder proponer algo mejor con propiedad. A propósito del uso de fichas en infantil, estoy preparando una entrada extensa en la que quiero explicar por qué me desagrada su uso masivo y los modelos que me parecen más recomendables, la publicaré este verano.

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El amor mutuo, la piedra angular

Jugando con un grupo de niñas en la hora de patio me acordé de aquello que aprendí en la Oroneta sobre la reciprocidad. Había momentos en los que ellas me abrazaban todas a mí y aquello me hacía entrar en un halo de protección, era como si todas juntas se hubiesen puesto de acuerdo para llevarme preso de nuevo al reino de la infancia. Y amigos, esto tan sencillo me hacía sentirme tan protegido, tan seguro ¿Cómo no iba a sentirme así con todo el amor que estaba recibiendo por su parte, de ellas, quienes son pura emocionalidad? ¿Cómo no iba a estarlo si entre todas habían creado un espacio de calor humano que apelaba directamente a mi esencia infantil como persona? En cierto modo, era similar a la sensación de protección que pueden darme por las noches esos otros seres imaginarios.

No deja de asombrarme, pues, la sensación de calor y seguridad que pueden dar unos seres tan pequeños unidos; ellos, quienes precisamente más protección necesitan (que no sobreprotección) una protección que es la que nosotros, mayores, les damos. Aquí es donde entra  en juego la mencionada reciprocidad, el educador y el educando se relacionan en una protección mutua que beneficia a ambas partes. Una reciprocidad que, claro está, no puede funcionar sin el equilibrio antes mencionado por parte del educador.

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Y a modo de conclusión…

Para finalizar, no puedo dejar de mencionar que, hace poco, volví de nuevo allí para contar el cuento de Plup y hacer burbrujería a las dos clases de 3 años, los cuales ya me conocían de haber estado allí. Al principio tuve miedo pues pensaba que con tantos niños sería algo demasiado descontrolado, pero nada más lejos. Una buena organización, así como una valiosa ayuda de las educadoras hizo que la experiencia resultara altamente satisfactoria. Me fui de allí con la sensación de que todos, grandes y pequeños, lo pasamos muy bien. Una sensación de plenitud exactamente igual a la que tuvimos Víctor y yo hace un año cuando salimos de allí después de haber llevado a cabo el proyecto Laila con toda nuestra ilusión.

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Dibujo para la botigueta del barri

Hola de nuevo a todos, queridos amigos y compañeros de travesías.

Hoy vengo a hablar sobre mi último encargo, un pequeño dibujo para una amiga de Barcelona. Ella tiene una tienda y estaba deseosa de colocar un diseño para su letrero, por lo que me pidió un dibujo sencillo. Me pidió expresamente que hiciera una madre con una bolsa de la compra cargada y una niña cogida de su mano junto a otro niño con un balón de fútbol. Este es el dibujo original:

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Y así es como le ha quedado el resultado final en su tienda:

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Quiso que se lo hiciera como los niños de Olas en mi peonza y por eso se parecen tanto a ellos ¿podrían ser familiares, verdad? y hablando de familiares, no descarto hacer en el futuro al padre o incluso a la mascota, para así completar tan encantadora familia. Resulta grato ver tu obra reflejada en un lugar “real” y además ser reconocido por ello, aunque sea un dibujo modesto. Pero ello no le quita valor porque ha sido creado desde el cariño y el amor. He de añadir también que, en mi opinión, el resultado final mejora al diseño original; le añade color y un trazo de tiza que le sienta bien a un diseño sencillo como éste. Estoy, pues, satisfecho con esta pequeña obra y agradecido con mi amiga de Barcelona.

Eso es todo por hoy, este verano quiero dedicarlo como nunca al proyecto Laila, a terminar su prototipo de libro, unas hojas modelo y ¡animaciones! ahora que tengo una mesa de luz en casa trabajaré a gusto en la animación. Le dedicaré una o varias (conociéndome, más bien varias…) entradas, llevo unos meses imposibilitado de trabajar en su proyecto por varios factores y a partir de junio se me antoja como un momento perfecto para retomarlo ¡aun tengo mucho que contaros sobre ella y su mundo, os lo aseguro!

¡Hasta otra! 🙂